Scyte Digital Edition

Por Pedro Goldin Reseñas Juegos Online

En plena cuarentena pocos son los que tienen la posibilidad de llevar a la mesa juegos pensados para más de 4 jugadores.

Por fortuna, los muchachos de Asmodee Digital siguen lenta, pero progresivamente, sacando grandes éxitos de nuestras ludotecas a versiones web.

Tal es el caso del éxito del 2016: Scythe. 

Partamos de la base que todo juego de mesa es mejor en su versión física. No obstante, al mal tiempo, buena cara. 

La propuesta de jugar un gran juego, como lo es Scythe, de manera online; mientras nos ponemos al corriente del día a día charlando con nuestros amigos, es sin lugar a duda muy atractiva. Aun si ese día a día hace semanas que casi no varía. Quizás un día pasearon un poco más por el living… otro fueron a la terraza, en fin.

Cómo veníamos diciendo, la versión web también tiene su encanto.

Podríamos empezar por el precio: AR$ 224 con las expansiones incluidas en Steam VS. 65 U$D por la versión clásica. Damos por obvio el hecho de poder jugarlo en cualquier momento dada la gran comunidad con la que cuentan actualmente los juegos digitales que va sumando Asmodee mes a mes. 

Sin ir más lejos, Gloomhaven está pronto a hacer su debut. Lo mismo sucede con Blood Rage. Este constante aumento de títulos en su catálogo es, sin lugar a dudas, el mayor incentivo por el cual las hordas de usuarios en las versiones web sigue creciendo. Pero no me distraigas Robert, estamos hablando de Scythe.

Para aquellos que no lo conocen: Scythe acontece en una línea alternativa del tiempo alrededor de 1920. La depresión de la 1era Guerra Mundial se entremezcla con mechs gigantes, una segunda Revolución Industrial que continua en pleno desarrollo y 5 facciones (7 con las expansiones) que representan a distintas culturas del mundo. El principal objetivo es desarrollar la facción que estemos jugando, construir nuestro motor de crecimiento y sumar puntos de gloria para coronarnos vencedores en esta historia alternativa.

Es una época de agricultura, guerra, corazones rotos y engranajes oxidados.

A priori el juego intimida por la enorme cantidad de opciones que nos ofrece, pero no toma demasiado tiempo el poder dominarlo. La versión web, también tiene su pequeña curva de aprendizaje. Así sepan jugarlo, nunca está de más hacer el tutorial para terminar de entender cómo funcionan todas las dinámicas. 

Una vez aceitado este proceso y habiéndonos familiarizado con la iconografía, otra ventaja es que las partidas se reducen considerablemente en su duración promedio comparándola con su versión análoga. Fácilmente pasan de durar 2 horas y media a 1. Quizá incluso menos. 

La musicalización está muy bien lograda, permitiéndonos sumergirnos en el ambiente de un período entre grandes guerras, donde la tensión entre facciones está a flor de piel. Muchas veces buscaremos hacer una acción, quizás no necesariamente porque sea lo más conveniente ¡sino porque el sonido que produce desbloquear esa ficha es terriblemente satisfactorio!

La versión digital nos permite además cambiar la estética: pintando algunas minis, o hasta cambiando completamente los tintes del mapa, ya sea para darle un colorido más moderno, o uno más propio de 1920.

Existen 3 niveles distintos de dificultad, muy bien diferenciados, especialmente útiles a la hora de permitirnos probar las facciones de las expansiones y observar el comportamiento de cada una a manos de la IA.

Un juego francamente recomendable tanto sea para combatir contra Robert y la IA, pese a que él insista siempre en usar a los polacos, como para jugar con amigos creando una partida casera, o luchando contra un completo desconocido encontrado en los servidores de Steam.

Una estrategia doblemente válida para quienes quieran probarlo para determinar si es un juego que crean les vale la pena poseer en formato físico.

Mucha suerte y recuerden: los mechs también tienen sentimientos.

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