The Witcher, Una Saga con Decisiones

Por Pedro Goldin Cine y series Literatura Otros Reseñas Video Juegos

“La maldad es maldad. Menor, mayor, medio, todo es lo mismo. Las proporciones se negocian, los límites se difuminan. No soy un ermitaño piadoso, no solo he hecho el bien en mi vida. Pero si voy a elegir entre un mal y otro, entonces prefiero no elegir en absoluto ".

― Andrzej Sapkowski, The Last Wish

Contra-intuitivamente, the witcher, no se trata sobre un brujo, o un mago que utiliza hechizos para…lo que sea que un mago utiliza su magia. ¿Sacarle los palmitos a los sandwichitos de miga? ¿Alterar la pieza que se nos avecina en una partida de tetris? En fin, no me distraigan. Es en realidad sobre un cazador de monstruos. Un cazador de monstruos, que no siempre considera que todos los monstruos merezcan ser cazados.

Ahora bien, a la hora de hablar de ésta franquicia, y nos referimos a la misma en estos términos dado que cuenta ya con 3 videojuegos, 3 series de comics, 8 libros y 2 series televisivas; muchos debemos admitir que nuestro contacto inicial no fue otro que con los videojuegos.

A veces incluso sin siquiera haberlos jugado, dado que las dos primeras entregas de la trilogía estaban disponibles sólo para PC.

Siendo la Argentina un país gamer mayoritariamente a través de consolas, las estadísticas no apostaban para que la franquicia tuviera mucho renombre, al menos localmente.

Recién con la tercera entrega de los videojuegos es que muchos curiosos pudieron al fin poner sus sucias garras en esta historia. Y qué pedazo de historia. Los juegos, no obstante, tuvieron ayuda. No podemos dejar de tener en cuenta que es tanto más fácil hacer un poco de worldbuilding cuando las bases de una historia ya fueron cementadas en novelas.

Y el polaco Sapkowski no escatimó en detalles a la hora escribir sus novelas. Economista de profesión, Andrzej comenzó a crear las historias de The Witcher en cuentos cortos, imaginando un cazador de monstruos modificado genéticamente para estar a la altura de estos desafíos.  En el siglo XXI.

Entiendo que estos pocos datos quizás no sean suficientes para despertarles la suficiente curiosidad como para investigar este mundo. Así que hablemos un poco sobre Geralt, alias The Witcher.

Geralt es el que corta el bacalao en esta historia.

Algo así como un fumigador que, en vez de ser entrenado por una empresa, fue prácticamente abducido de niño y sometido a pruebas que generaban uno de dos resultados: los mandaban a tomar mate con el negro Fontanarrosa, o salían con sentidos súper desarrollados que les permitían emprender mejor sus tareas. Ah, claro me olvidé un pequeño detalle en la analogía: en vez de matar ratas o cucarachas, el tipo caza hombres lobo, vampiros o necrófagos. Hasta ahora me pueden decir: “Ok, una onda Solomon Kane mezclado con un X-men.”

Sí.

Pero sin ser un ferviente religioso, sino más bien un agnóstico, ácido en su humor y provocador de rechazo y miedo absoluto en la población. Por eso es que muchas veces, tras a librar un pueblo de un inminente ataque zombie, algo así como lo que está por pasar en Capital Federal, la gente en vez de tirarle un par de bellas doncellas y unos Big Macs como se esperaría normalmente, lo apedreaban o abucheaban hasta que se fuera.

El tipo no tiene amigos y es profundamente temido y odiado. Entonces no le queda otra que hablar con su caballo de turno. Al cual siempre nombra de la misma manera: Roach.

Paremos la pelota. Atenti a esta: el tipo no tiene un sólo caballo, onda Tornado del Zorro. Al ñato se le mueren. Se los comen. Los vende y los pierde. Geralt continúa sus conversaciones como si las hubiese iniciado siempre con el mismo bicho. ¿Se dan cuenta? Si con eso no les dió ni un poquito de ganas de saber más sobre él, no sé qué hacer. ¿Mencionar que suele haber mucho mucho sexo quizás? Nha, a nadie le importa eso.

Lo lindo de la saga es que existen muchos frentes desde donde encararla.

¿Sos una persona más bien literaria? Arranca de cabeza con las primeras novelas, que son compilaciones de cuentos cortos.

 ¿Te da fiaca leer algo que no tenga dibujitos? ¡Los comics están producidos por Dark Horse y tienen una calidad bárbara!

 ¿Que no lees, pero ni a cambio de una docena de empanadas de carne cortada a cuchillo? Bueno mirá, la serie de 2019 está protagonizada por el tipo que hizo de Superman… ¡es bastante buena!  Quizás se pierdan un poco, dado que hay muchos personajes, religiones, tradiciones y lugares a los que hacen referencia, siempre sin explicarte ni un comino, pero antes o despues van a entender todo.

Pero donde realmente se aprecia esta saga es en los videojuegos. Los tres son buenos, pero el último brilla por todos lados. Empezando por el costado de que está en casi todas las plataformas disponibles y continuando con el hecho de que es un juego de mundo 100% abierto sin una linealidad absoluta en su narración.

Eso quiere decir que vos medio que podés mandarte por todos lados e ir descubriendo el mundo que hay por explorar a tu propio ritmo. Sí, es muy posible que te encuentres con cosas que no se suponía te encuentres tan temprano, y termines luchando contra un ciclope que te usa de pelotita de ping-pong para jugar con sus primos. ¡Pero hey! ¡La opción está ahí!

Dos párrafos más sobre el juego. La banda sonora es increíble. El mundo es realmente tan vasto que la sensación de estarse sumergiendo en algo profundo es cuasi instantánea. El combate es hermoso, con pequeñas escenas en cámara lenta que nos hacen creer que somos realmente cazadores de monstruos, aún si gritamos como nenas al ver una araña...de peluche.

Si bien es cierto que no es el material original, la saga le debe muchísimo al nivel al que fue catapultado gracias a la narrativa de este juego. La perla del mismo es que las decisiones que uno toma importan. Tienen efectos inmediatos y duraderos. Uno siente el peso de ser un personaje que realmente decide quién vive y quién muere, siempre llevado a un equilibrio exquisito entre obligarnos a elegir entre un mal y un mal menor. Y todo sin siquiera mencionar las meta-misiones cargadas de humor de siglo XXI, como hacer trámites en un banco…

En un contexto diario donde lo máximo que podemos elegir es si comer una banana o lo que queda del pote de mostaza que tenemos en la heladera, recomiendo fervorosamente esta saga; donde las decisiones que toman, si se animan a hacerlo, impactan en el mundo en el que se sumergen de manera gratificante y estrepitosa.

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