Skull. Un Juego Donde los Componentes son las Personas

Por Pedro Goldin Reseñas Juegos de Mesa

Quienes recuerdan la escena de los piratas jugando a los dados en “Piratas del Caribe 2” tienen casi el 80% del juego ya en el bolsillo.

El juego se puede explicar en menos de 2 minutos, incluyendo una extensa pausa en el medio para preparar un buen sándwich de jamón crudo.

Es ante todo, un juego de bluff.

No, eso que estás pensando es un puff.

Acá estamos hablando de bluff, o blufeo si prefieren. Para aquellos que no saben que significa, es simular una acción que puede o no ser falsa. Banquen un segundo que voy a buscar la mostaza.

En Skull uno tiene 4 cartas. 1 de esas es una calavera. El que levanta una calavera pierde.

Sí, sí, hay un poco más, pero en definitiva es eso: un juego en el que hay que mentir, blufear y hacerle creer al otro que estamos mintiendo cuando en realidad no tenemos nada que ocultar. O hacer exactamente lo contrario.

Entonces, como se podrán imaginar, el juego ocurre tanto en la lectura de las caras de los otros jugadores como en las cartas que uno tiene para jugar. Quizá incluso más en la primera.

Maldad absoluta es la mía en recomendarles un juego que, sí o sí requiere de gente para ser jugado, y ustedes mientras tanto haciendo la cuarentena solos con sus gatos.

El juego es, además, cruel en tanto castiga a los perdedores y aumenta la ventaja de los ganadores. Algo así como la vida misma. Nada de equiparar o darle chances al que está perdiendo. No señor.

Skull quiere que aprendan a mentir, engañar y engatusar de la mejor manera posible. Uno sale de jugar este juego con un título de abogado.

El juego técnicamente también podría jugarse con dados, dando lugar al azar y a la apuesta un poco más que a la mentira o a la lectura del comportamiento como si lo hace Skull. ¡Si quieren un reseña o explicación más detallada de esta variante, déjenlo en los comentarios!

En un mercado de juegos de mesa donde abundan los juegos difíciles de aprender y lentos para jugar, Skull se destaca como un juego de ritmo rápido y extremadamente fácil que puede ser jugado con casi cualquier persona que tenga una comprensión básica de cómo se supone que funciona un bluff.

Eso significa que pueden jugar con sus hijos adolescentes, con sus abuelos y con toda persona en el medio y aun así pasar un buen rato en el proceso.

Tratar de engañar a otros jugadores es la perla de Skull, los momentos finales al dar vuelta la última carta son una genuina montaña rusa de emociones, sobre todo para encontrar que un pobre diablo ha dejado su cráneo. Es brillante incluso estando en el extremo receptor de esta vil jugarreta.

Solo resta esperar un poquito. O ver cómo hacer para que a sus mascotas les crezcan pulgares oponibles.

 

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